Es una planta de climas templados-fríos cuyo cero vegetativo se encuentra entre 6 y 8ºC. La temperatura óptima se cifra entre15 y 18ºC. Le convienen temperaturas nocturnas relativamente frescas. Una temperatura excesivamente elevada repercute positivamente en el desarrollo de la parte aérea, en detrimento de la tuberización. La tuberización se lleva a cabo en condiciones de día corto. Prefiere suelos ligeros o semi-ligeros, silíceo-arcillosos, ricos en humus con un subsuelo profundo. Soporta perfectamente pH ácidos del orden de 5,5-6. Los valores de pH más elevados pueden afectar negativamente la calidad de la piel de la patata y provocar estados carenciales de microelementos que influyen negativamente sobre la cosecha. Es una planta relativamente resistente a la salinidad.