Es una planta propia de climas frescos, su cero vegetativo se cifra en 5ºC, que no soporta el calor en exceso, y que en términos generales resiste el frío. Los óptimos térmicos para el desarrollo de esta especie cabe cifrarlos entre 15 y 18ºC. Se adapta mejor a los terrenos de consistencia media, profundos y riecos. El terreno debe ser “fresco”, pero sin que se produzca problema alguno de estancamiento de aguas. No le convienen valores de pH inferiores a 6. El pH óptimo es de 6,5-7. Los suelos excesivamente alcalinos pueden provocar clorosis férrica. Los suelos ácidos originan un cierto enrojecimiento peciolar. La espinaca es una planta resistente a la salinidad.